– no, no te creo, tú no existes –se sentó en el retrete y empezó a orinar; honestamente, nunca me ha causado algún problema ver hacer sus necesidades al wey que me estoy cogiendo, sí le ando chupando la pija o el coño, ¿por qué no aguantar verlo cagando o meando? a demás, él estaba tomado, necesitaba hablar e intuí darle réplica, no mamadas de darle por su lado.
– ...tú no existes –se limpió, continuó y tambaleante pero seguro, se dirigió a mi señalándome con el dedo –, no existe alguien así, como tú, si te quieres chingar a alguien, va!, chíngatelo pero a mi no. La mayoría viene aquí a coger, pero tú eres distinto, tú te das el tiempo de conocer, y en la medida que conoces, das, y así no va, de eso no se trata, la vida es así..., culera y algún día te va a tocar, te va a tocar..., ¿tú me quieres?
Después cogimos varias veces,
hablaba de cómo perdió, cómo le jodieron la vida, cómo desconfió, y con cada revelación, otra follada.
Había parque para aguantar,
al llegar al hotel ya estaba entrado en copas el anfitrión,
pero decidí ponerme a mano y alcanzarlo, compré más "six" y también había ****** así es que podíamos ponernos hasta la madre, porque ese era el plan, para eso nos habíamos citado.
Él,
un tipo de 40,
"muy machito y curtido a la fiera" (diría mi abuela q.e.p.d. la condenada),
fuerte, de voz gruesa, semi velludo y siempre trae la barba un día sin rasurar,
nunca se quita la gorra y las botas,
sobra decir que es caliente y el vato me busca porque dice que le se dar a los trancazos en la cogedera,
que lo hago rico y que solo por eso, soy un cabrón.
Desde que terminé mi luto por romper con el 'ex', he salido con algunos 'ellos', este ayer me fibró la médula, sobre todo cuando sin querer ya me había abierto las verdades de sí por lo borracho que andaba. Lo cargué como pude en dos ocasiones, para acomodarlo en la cama, y repetidas veces me preguntaba:
"¿tú ...me quieres?, ¿quieres coger conmigo?",
pero su trasfondo...,
esto
me cimbró:
– ¿entonces no me crees? a huevo que te quiero,
no te digo que te amo,
ni siquiera te hago el amor,
yo solo te ofrezco coger, para eso vine, para hacerte feliz y ofrecerte solo eso,
sí no lo quieres, sí deseas algo más, no importa, me voy cabrón, porque aquí tú mandas, usted manda señor.
– no no no, si te creo,
pero estas chavo,
quisiera pensar como tú, pero... –se pauso y cambió en grado mayor la conversación –,
me gusta que seas así, eres honesto y dices las cosas así, al chile. Me gusta eso, la honestidad,
yo fui honesto con un wey y le dije:
"ya, a la verga, no deseo nada contigo"
y me sentí bien, chingón, fuí honesto,
pero al mes este wey choca y se muere,
no mames!
imagínate lo que sentí cuando yo lo ví, ahí
en su caja,
...cabrón me siento una mierda,
eso pasó en Diciembre
–hagan cuentas –,
siempre pensé que si lo veía en una caja iba a ser porque nos ibamos a morir de SIDA,
porque los putos de eso nos morimos, no?
pero entonces... me pregunté ¿por qué? ¿y porque así...?
– preguntas que nadie va responder, ¿para qué te ocupas en preocuparte por eso?
– por que te voy a decir una cosa cabronsito, yo entiendo que la vida es ahora y que si me va a pasar algo me va a pasar y ya, hay alguien que me va a estar esperando, ahorita no, no lo busco y me aferro a un santo, porque más vale aferrarse a algo que no creer en nada, porque entonces si,
cuando ya no crees en nada... te jodite, flotas y nada te acomoda, pero al mismo tiempo tú no eres pieza que quiera acomodarse en ningún lado... –y lo volvimos a hacer.
..con todo y lo intoxicados que estábamos, lo pude finalmente acostar, me dijo que si solo me lo quería coger que hiciera entonces lo que quiciera, le respondí: "¿te cae?, va", y me acosté de espaldas a él, le pedí que me abrazara,
se quedó dormido.